“Prohibido prohibir”, y padece la convivencia

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“Prohibido prohibir”, y padece la convivencia

Mensaje  ferro57 el Lun Jun 22, 2009 2:22 am


“Prohibido prohibir”, y padece la convivencia
José Carlos García Fajardo 21-06-2009
Nos estamos equivocando en la educación de los menores. Muchos delincuentes surgen en un ambiente que genera niños individualistas y hedonistas, incapaces de aceptar la frustración. Al comenzar el curso en la universidad, les digo a los alumnos: “He oído decir que en colegios e institutos hay profesores que padecen estrés. Olvídense de eso, porque los estresados pueden ser ustedes. A la universidad se viene a compartir saberes, y esto es imposible sin trabajar fuerte, respetando las reglas del juego establecidas, y que han dado su carácter y prestigio a la universidad”.



Se extiende el maltrato de los muchos adolescentes a padres y profesores. Se ha cedido en aspectos fundamentales: respeto, cariño, comunicación, autoridad y concierto en una vida familiar. Hay padres que han pretendido ser “los mejores amigos de sus hijos” cuando éstos lo que necesitaban eran padres y puntos de referencia. Los amigos se los buscan ellos. Padres insensatos han sobreprotegido a sus hijos y les han consentido vivir sin reglas ni normas ni concierto.

Niños y adolescentes han empezado a levantar la mano a sus progenitores, sobre todo a su madre y este maltrato ha adquirido tintes de epidemia.

En España, durante 2008, las Fiscalías de Menores abrieron más de 4.200 expedientes por agresiones de hijos a padres. No todas las denuncias dan lugar a la apertura de expedientes judiciales -muchas se archivan tras labores de mediación-, y hay que pensar que por cada padre que denuncia a su hijo, hay otros que se resisten a dar ese paso.

Consuelo Madrigal, fiscal de Menores del Tribunal Supremo, dice: “Cuando los padres denuncian es porque han llegado a una situación límite. Se sienten doblemente avergonzados por tener que pedir que se actúe contra sus hijos y porque la denuncia misma les parece la constatación de un fracaso”. Las estadísticas muestran un espectacular incremento de chicas que golpean a sus madres y también chicas que les pegan a otras chicas. En esto, como en el consumo de alcohol, tabaco y drogas, también se han esforzado por imitar a sus compañeros para reproducir modelos machistas, por mucho que hayan estudiado en colegios mixtos y se les suponga aleccionados en los valores de libertad y de igualdad.

No son casos de marginación social, sino que parecen concentrarse en familias desestructuradas de clases medias. Parece que esas conductas son formas de protesta ante una realidad desconcertante pues algunos han sido testigos de malos tratos conyugales o han padecido agresiones paternas.

¿Qué está pasando para que adolescentes que antes se fugaban del hogar opten por quedarse en casa a tiranizar a sus progenitores?, se pregunta Berbería. ¿Y para que los padres que antes expulsaban del hogar a sus hijos díscolos o depravados ocupen hoy el papel de víctimas? Muchos han sustituido el modelo del “ordeno y mando” por una permisividad sin límites, igualmente nefasta.

El principio de autoridad se ha debilitado y ni la sociedad ni la familia han sabido establecer otros valores y límites. Nos estamos equivocando en la educación y muchos menores delincuentes surgen en un ambiente que genera niños individualistas y hedonistas, incapaces de aceptar la frustración.

Algunos sostienen que la familia es la primera patología a tratar y muchos padres no saben qué hacer con sus hijos. Se detecta un problema de ausencia de la figura paterna, bien porque la pareja se haya separado o porque el padre o la madre se inhiben o están muy ocupados en el trabajo.

El Defensor del Menor de Madrid sostiene que la violencia ambiental influye, “aunque no sea el detonante del problema”. Por eso hay que prestar atención a esos chicos que “pasan muchas horas solos en casa, delante de la televisión, viendo cómo las situaciones más terribles se presentan como si fueran normales”. Se ha comprobado que las imágenes violentas activan el área del cerebro que fomenta la agresión. La sobre exposición a estas señales hacen bajar las defensas frente a la violencia, de forma que la costumbre amortigua su sensibilidad. Estamos ante una sociedad dominada por un modelo económico y social agresivo que amenaza con pervertir los sistemas de valores para devolvernos a la ley de la selva.

El cibersadismo, la difusión de las agresiones, el incremento del maltrato doméstico y escolar practicado por menores sostienen la creciente degeneración. Es preciso volver a una educación en valores de justicia, de esfuerzo y de solidaridad para una convivencia ciudadana.



*Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS



http://elmercuriodigital.es/content/view/19931/103/

ferro57

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Como madre de un bebé que soy..

Mensaje  sinchispa1 el Sáb Jun 27, 2009 7:12 am

Me indigna ver tanta dejadez por parte de algunas familias con estos temas. Por desgracia, generalmente, los padres son los últimos en ver la realidad de su casa, de sus trapos sucios, ve los de los demás no los suyos propios.

Muchos padres no se dan cuenta, y otros que no quieren quitarse la venda de los ojos, que los niños necesitan normas para que cuándo lleguen a adolescentes tengan su propia personalidad, bien creada éso sí, y sepan tomar decisiones, sepan comportarse en determinadas circunstancias, tengan respeto hacia los demás y, que dentro de la rebeldía que implica ser adolescente pues sea una rebeldía sana y común de su edad, no en el estado de violencia en el que actualmente se encuentran inmersos muchos de estos adolescentes, por no haber puesto normas en su niñez.

Que las familias reflexionen... cuándo son bebés y niños, hay que sacar tiempo para jugar con ellos, no sólo ponerles delante de la tecnología para que estén calladitos, además de saber decirles que NO, que éso los padres u abuelos que cuidan de los nietos también tienen que aprender. Y cuándo se hacen adolescentes, hay que sacar tiempo para hablar con ellos de sus problemas, de sus preocupaciones, como son adolescentes es probable que se cierren en banda, y que cualquier cosa prefieran hablarla con alguien de su edad, pero para éso estamos nosotros, para tener nuestra alerta encendida si pensamos que algo le pasa....

Dedicamos mucho tiempo a trabajar, a recoger la casa, a limpiar, a fregar platos, a hacer comidas.... Pero .. ¿dedicamos tiempo a ponernos a hacer los deberes del cole con los peques?... ¿dedicamos tiempo suficiente y necesario a jugar con los peques?...¿dedicamos tiempo a charlar en familia?... Creo que todos deberíamos reflexionar sobre ésto, y dejar de trabajar tantas y tantas horas, y que la casa esté un poco más sucia, en el no detrimento de nuestra relación con nuestros hijos, el poco o mucho tiempo que pasemos con ellos, QUE SEA UN TIEMPO DE CALIDAD.

sinchispa1

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